autoayudaEn estas eras de "no sé ponerme una media y preciso que alguien me ayude" los programas de autoayuda se han reproducido y proliferado como conejos en celo. Alguien tiene que autoayudar a Marie Kondo, a Arreglame la vida, y Cocina fácil para toda la familia, y decirles que no los precisamos ... ¿o sí?

Últimamente estamos siendo invadidos por programas y guías que nos dicen qué y cómo tenemos que hacer las cosas, y saben una cosa: ¡no quiero que me digan que y cómo tengo que hacer las cosas!.

Desde hace ya un tiempo venimos siendo bombardeados por diferentes medios con guías de lo "correcto", de lo "útil", de lo "adecuado". Primero aparecieron los manuales y guías en formato papel que prácticamente las nuevas generaciones millennials desconocen. Luego llegaron los programas de cable, y ahí ya tuvimos para todos los gustos, programas de cocina, de limpieza, de soluciones, de de de de de. Y como éramos pocos, parió Netflix y Google, y nos encajó también algún que otro programa "serie", y/o video que se convirtió rápidamente en viral, como no podía ser de otra forma.
Y así pasamos, y lo peor, creímos que mirando y copiando los programas, y siguiendo todos los pasos que nos indicaban, las cosas nos iban a salir tal cuál nos mostraban en una pantalla. ¿¡Hola qué tal!?, lamento informarles que es M E N T I R A.

Vayan a hacer un muffin como lo hacen en esos programas, si les queda algo parecido a un bizcochuelo tiren cuetes, toquen bombos y platillos, y esperen y prepárense para el balance de movimientos de la tarjeta a fin de mes, porque seguro tuvieron que comprar ingredientes que ni sabían que existían.

Todo mentira como les decía antes, que vengan los que aparecen cocinando a mi cocina a ver si encuentran algo, y que alguien venga y me diga que tiene la cocina tan limpia como la que muestran en la tele, brilla la mesada, los cubiertos, los muebles, la asadera. Disculpen mi desconfianza, pero esa cocina nunca se usó.

Otro programa que también llama la atención son los del tipo "arréglame la vida", donde te dan soluciones a todos tus problemas con las cosas "más comunes", te hacen un porta objetos con una pelota de tenis, unos parlantes con dos cartones de papel higiénico, una percha con un clip, entre otros .... si la idea del programa es ayudarte a "ahorrar" con soluciones que están al alcance de todos y a bajo costo, hubieran empezado avisando que no vieras el programa, y te ahorrabas el tiempo que desperdiciaste viendo "soluciones" que nunca van a servir.

Y por último, quiero hacer referencia a lo que está hoy en día más de moda, la gurú del orden, la japonesa que entró a la casa de "todos" para enseñarnos como guardar, acomodar, y mantener ordenada nuestras casas, si, no hablo de otra que de Marie Kondo.

Si no saben quién es no se pongan mal, yo no lo sabía hasta que tuve que ponerme a leer un poco sobre ella para poder escribir esto; la japonesa parece que viene escribiendo varios libros, y ahora tiene una serie en Netflix donde da guías para que la casa sea ordenada, que ese orden nos de felicidad, también te ayuda a desprenderte de cosas inútiles, etc. Dice algo como que uno tiene que sentir emociones cuando ordena, te tiene que dar felicidad poder desprenderte de cualquier cosa, y que tenemos que agradecer que pasaron por nuestras vidas....algo como "no llores porque terminó, sonríe porque pasó".

Querida Marie... no te recomendaría mi casa para que la pongas de ejemplo en tu programa, ni te invitaría a que vengas a decirme como ordenarla, porque creo que ni vos sabrías por donde arrancar, igual te cuento, con respecto a sentir emociones cuando se ordena, obviamente yo estoy en otro nivel espiritual, siento emociones aún sin ordenar, miro la ropa afuera del ropero, arriba de la cama, arriba del sillón, del cajón flamenco, colgando en las puertas del ropero, en el piso, y me emociono. Por dentro me pasan las más hermosas y fervientes emociones, casi al punto de llorar al ver todo eso y preguntarme donde quedó el par de medias que me saqué ayer, pero las contengo, contengo toda esa erupción de emociones, como contengo las ollas que se me vienen arriba cada vez que abro la puerta de la cocina en donde se supone que están.

Tomo el camino "fácil" para lograr contener esas emociones, me doy media vuelta y salgo del cuarto, capaz cierro un poco la puerta así no se ve desde otra habitación el relajo, perdón: "mi orden", y me tiro en el sillón a ver la tele. Soy feliz así Marie, doblar o tirar una remera no me va a sacar una risa, no me va a has más feliz, pero capaz tengo suerte y mirando la tele encuentro un programa que me diga que hacer para encontrar ese par de medias desaparecido.

El Puntito de la j


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