mineriaLo que un principio parecía una simple entrevista realizada por un canal local a Johann S. Makitapoin, calificado vocero de la multinacional minera Leech Enterprises, se transformó en una serie de reveladoras tramas de intrigas y corrupción existentes en la república norsubsahariana de Machupistán, con el objetivo de lograr la instalación de la empresa en ese país. El calor excesivo (temperaturas nunca inferiores a los 35 grados centígrados) y lo increíblemente económicas que son las cervezas, habrían sido determinantes para que el reportaje tuviera este giro inesperado. A continuación, algunas de las respuestas de Makitapoin que tanto sorprendieron a todos los machupistaníes.

“¿Qué haría usted si le pagan un sueldo de U$S 20.000 por mes y le prometen un premio de U$S 400.000 si obtiene los permisos? Yo se lo respondo: usted no sólo entregaría su tierra. También vendería a sus esposas, a su madre, a sus hermanas y saldría a buscar algunas mujeres más, por las dudas.”

“El primer estudio de impacto ecológico que presentamos fue un error fruto de la urgencia. Les enviamos unos informes que teníamos para un proyecto en otro país y contábamos con que, en el Ministerio de Educación y Ecología, nuestros amigos nos dieran una 'ayudita' para agilizar el trámite. ¡Ni lo habíamos leído! ¿Puede creer que pusimos que la mayoría de los daños que íbamos a provocar en el medio ambiente, en especial en los pocos cursos de agua de Machupistán, eran irreversibles e irreparables? Nos confiamos demasiado.”

“Pocos días después de presentado el expediente, recuerdo que estábamos celebrando en un bar de Montoto (capital de Machupistán), cuando recibo la llamada de George (Adaven, ministro de Educación y Ecología). No paraba de repetir 'no te puedo aprobar esto', 'es un disparate', 'después el que se tiene que soportar a los ecologistas soy yo'. Le dije que se tranquilizara, que le corregiríamos los párrafos inadecuados y lo volveríamos a presentar. 'Bueno, entonces puedes comenzarlo de nuevo, porque esto es impresentable desde el primero hasta el último párrafo. Si hubieras escrito una carilla que dijera que no planean generar daños al medio ambiente, yo te lo aprobaba de inmediato, pero esto… Entiende Johann. Yo te advertí: un estudio de impacto ambiental no es para decir la verdad, sino para decir lo que la opinión pública desea escuchar.” Recuerdo que cuando finalizó la llamada, me quedé pensando en lo inadmisible que un asunto burocrático como este no se pudiera arreglar de alguna manera (nos guiña un ojo)”

“Lo más vergonzoso para mí fue cuando entraron en la discusión los opositores. Por un lado apareció el PDM (Partido Democrático de Machupistán) arremetieron con una interpelación a ministros. Hubo que ir oficina por oficina a preguntar cuánto costaba aplacar los ánimos. Ellos fijaron un precio que era aún mayor que el que había cobrado el partido de gobierno para financiamiento de la última campaña electoral. Pagar eso implicaba empezar un reparto que se hubiera sentido en la inversión total de Leech. ¡Pero fue peor! Cuando se enteraron en el PMD (Partido Machupistaní Democratico, en el gobierno), me advirtieron que no iban a ver con buenos ojos que se le diera a la oposición más dinero que las “colaboraciones” que había recibido el PMD. Me puse en contacto con el Gerente Regional de Leech, recuerdo que se enojó y dijo que él se encargaría de ellos. Viajó especialmente y no sé a que acuerdo llegó, pero llegó.”

“Nosotros no le dábamos mucha importancia al DMP (Democracia Machupistaní Partidaria), porque no tenían influencia en esta historia. Hasta que una mañana me llamó el secretario general del partido, Oleg Admunsen, para 'avisarme' que estaban redactando un proyecto de ley para limitar la actividad minera a gran escala. Era lógico que quería negociar algo en base a ese texto. Le pedí que me lo enviara por correo electrónico. En el email vino un extenso archivo con el texto del proyecto de ley y al final, en letras rojas, un apéndice que decía más o menos esto: 'Podemos agregar un artículo que autorice al ejecutivo a definir excepciones, con lo que la ley quedaría abierta a que cualquier emprendimiento minero fuera factible.' Recuerdo que nos hizo mucha gracia esta aclaración. No a la empresa, claro, que enseguida preguntó cuánto costaría agregar ese párrafo. Yo quise tranquilizarlos diciéndole que ese partido no tenía capacidad para llevar adelante ningún proyecto de ley, pero él ya no estaba para seguir sumando riesgos. Así que de inmediato voló el dinero necesario para que el proyecto de ley se fuera a dormir al cajón de algún escritorio del congreso.”

“Lo más gracioso ocurrió cuando fuimos citados por el Primer Ministro para ver algunos detalles de la ley de minería de gran porte. Fue una reunión reservada que se hizo una noche en la casa de verano del Primer Ministro. Me incomodaba uno de los secretarios que, desde el otro lado de la mesa, levantaba la copa cada vez que lo miraba. Discutimos sobre la posibilidad de agregar alguna tontería a la extracción de los minerales, para así hablar de 'industrialización' y conseguir una mayor exoneración de impuestos. Le dije que sí, con tal de que terminara la reunión y el secretario dejara de levantar la copa y sonreír.”

“¿Si va a salir el proyecto de megaminería? No sé, ni me importa. Yo quiero cumplir mi parte y cobrar mi paga. ¡No le importa a nadie! Todo el mundo sabe que, en cuanto estén los permisos, Leech le vende el proyecto a una minera en serio y desaparece. Esto no es nuevo, lo vienen haciendo en varios países”

Para finalizar, cabe hacer la aclaración de que la República de Machupistán está gobernada por una débil democracia, que posibilita semejantes actos de corrupción, inimaginables en cualquier país serio como, por ejemplo, Uruguay.

Seguiremos informando.


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